Microtextos de Luis I. Muñoz

Yayoi Kusama

CERTIDUMBRE
Por fin lo podía ver todo claro en medio de aquella sala. Me veía rodeado de gente de pie, en silencio. Nadie se miraba entre sí. Tampoco yo lograba reconocerlos. Solo me reconocía estirado en el extraño mesón. Cada vez lo veía más claro: estaba muerto y esto no me lo sabía responder a mí mismo.

A LA HORA DE SALIDA
Cada vez que volvía a respirar el aire fresco de la calle mientras miraba moverse de nuevo el mundo, sentía una invasión de libertad capaz de hacerlo creerse superior al resto. Era salir del infierno, se decía cada tarde. Libre del infierno aquel. No le importaba saber en ese momento cuantas horas le restaban para volver a él.

ESPERA EN EL CAFÉ
He venido a esperarla en el rincón de este café. No sólo esta tarde. Ya son tantas, como para perder la cuenta y desesperar de incertidumbre. Pero he venido a esperarla puntual, como de costumbre. Y aún no llega. No ha venido en tantos días de espera. Las tardes de asfalto mojado me revelan una certidumbre. Va a venir. Llegará antes de levantarme de esta mesa, como creí el primer día, estará en la entrada de este café mirando hacia donde me encuentro mientras se percata que el tiempo ya ha hecho sus estragos.

VENDEDOR DE ESPEJISMOS
Compré la lámpara convencido por la palabrería del comerciante de antigüedades cuya apariencia me alcanzó a hacer pensar que lo habían sacado de la lámpara antes de ser su vendedor. Y era cierto. Apenas la pagué se desvaneció frente a mí. La lámpara también parecía real.

MÍMESIS
Estábamos en pleno baile de máscaras cuando ella y yo, por pleno acuerdo decidimos intercambiar nuestros rostros reales.

UNA DEMOCRACIA
La demora fue bajar del bus para reordenar sus pensamientos y sus huesos que creía desvertebrados. Sentía que le faltaban fuerzas para gritar algún insulto o dar un portazo. Estaba magullado, deprimido. Desde ese momento pensó en la democracia. Y algo repentino y revelador se le cruzó por la mente. Podría existir democracia y cumplirse con toda perfección en los autobuses: pagaban lo mismo los que iban sentados y los que iban de pie.
***
Luis Ignacio Muñoz (Nemocón, Colombia)
Escritor de cuento y minificción y algunos intentos en la poesía. Textos publicados en revistas y antologías de narrativa breve. Autor de tres libros publicados. También se ha desempeñado en la docencia como tallerista en el campo de la literatura infantil y escrituras creativas.

2 comentarios:

  1. Hermosos y desconcertantes los mivro cuentos de Muñoz

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    1. Gracias Adriana, me alegra que te hayan gustado, abrazo cordial.

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